RIO DE JANEIRO-RJ, 23.11.2017: Rever do Flamengo disputa lance com Teo Gutierrez do Junior Barranquilla durante partida valida pela Semifinal da Copa Sul-Americana 2017 no Maracana no Rio de Janeiro-RJ. Foto: Rafael Ribeiro/DiaEsportivo

¡A creer, que Junior sabe de remontadas!

El que es juniorista sabe que todo lo bueno del equipo es sufrido. Si no se sufre, no se goza; ese, para bien o para mal, es la constante histórica del ‘Tiburón’, que ante Flamengo, el próximo jueves, busca escribir otra página para su libro de gestas deportivas.

Desde los más veteranos a los más nuevos, han visto a Junior creciéndose ante situaciones difíciles. Basta recordar que el segundo título de nuestra historia, allá en 1980, se dio remontando un 2-0 en contra ante Deportivo Cali en la capital del Valle del Cauca. Carlos Molinares y Gabriel Berdugo demostraron el tesón barranquillero.

Pero este no es el único ejemplo. El cuadro de 1993, con el ‘Pibe’ Valderrama y toda su comitiva, iba perdiendo 3-0 ante Atlético Nacional en un estadio Atanasio Girardot a reventar. Par de gritos en el vestuario y el resultado final fue 3-3.

Por si fuera poco, ese año, ante América en el partido que definía al campeón, Oswaldo Mackenzie hizo aquel gol en el último suspiro que permitió ganar 3-2 y sumar la tercera estrella.

Para los más jóvenes uno de los capítulos más cercano se dio también en Medellín y ante Nacional. Fue aquel agónico tanto de Walter Ribonetto que mandó a la final del 2004 a los penales. La conclusión, quinta estrella para el elenco barranquillero.

Después, en 2010, se remontó el 1-0 en contra frente a La Equidad y se salió campeón en el Metropolitano. Ese día quedó marcado por aquel gol de Carlos Bacca sobre el final y casi sin intención.

Otra remontada llamativa sucedió en 2011. Millonarios había bailado a Junior 3-0 en Bogotá. Pero desde que se acabó ese juego, Barranquilla se volcó a favor de su equipo, que de la mano de Vladimir Hernández, Juan David Valencia y Giovanni Hernández hizo historia. Ya en los penales Sebastián Viera fue el salvador.

Contra Once Caldas pasó lo mismo en la final de ese año. Se iba perdiendo 2-0 en el ‘Coloso de la Ciudadela’, pero un momento de inspiración bastó para dar vuelta al marcador. Días después se fue campeón en el Palogrande.

El ‘Tiburón’ es un devorador de gestas, el próximo jueves tiene una nueva cita con la historia. Hay vida, quedan 90 minutos y, lo más importante, hay equipo.

Yo creo en Junior.

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